[[Por Julio Martinez Rios - Estracto]]
Una noche regresaremos a bailar. No será ésta, desde luego. Tampoco la que viene ni la que sigue. Está difícil, el año aprieta, pero volveremos a salir, y para ese momento necesitaremos canciones buenas. Vamos a poner Sound And Vision de Bowie y esperaremos a que ellas sean, respirando la luz de las distantes estrellas, ya sin la necesidad de portar máscara, las encargadas de dar por inaugurada la pista.
Vamos a dejar que la curva de la noche inicie su ascenso. Para ese minuto necesitaremos Cheve de Control Machete. Montaremos ese coro como si se tratara de la bicicleta de nuestra infancia, repetiremos el "Una para ti, dos para mi", cual si se tratara de la primera o la última vez que podemos decirlo. Entonces la memoria de aquel lunes calamitoso, cuando además tembló, pasará por la puerta trasera de nuestros recuerdos como un pasaje distante que nos habrá dejado una o dos lecciones de supervivencia.
Volveremos a salir. Vamos a ser muchos y querremos bailar apretados. En el tuétano de la noche vamos a poner a los Chemical Brothers. Será la batería de Saturate la cosquilla que nos retiemble en el ombligo.
Necesitaremos un tren de aterrizaje, será momento de darle gusto a esa persona que lleva rato pidiendo a The Killers y luego Sinatra. Una noche, que no será esta ni la que viene, pero muy pronto [cosa de paciencia] vamos a comprobar que las llaves de la casa están en el bolsillo, cerraremos la puerta y nos daremos esos abrazos, esos besos que ahora contenemos con un paso atrás y la barricada de nuestras máscaras azules.